Por Pavla
Ochoa
De pibes
fueron felices. Tiempo de juntar fuerzas pa repecharle a los días. Y ahora
están ahí. El frio de la calle apuñala las almas. La noche eterna, los absorbe
en su inacabable bostezo de vida. Nadie los advierte en la ciudad febril y
apresurada. Son hijos de la Republica del Musculo. Tierra de obreros y
sacrificio pa pelearle a la mishiadura. Ahí están, con nostalgia reciente,
riendo de ese reciente pasado:
-Bata ¿te
acordas todo lo que hacíamos de pibes?
-Claro,
como no me voy acordar…vivíamos pobremente, pero hacíamos nuestros baleros,
nuestros zancos….
-Jugábamos
a las bolitas….
-Nos
divertíamos mucho ¿Te acordas cuando vino el circo Campos?
-Si…revolucionó
al barrio, como cuando peleaba Justo Suarez.
-Claro, me
acuerdo…teníamos 12 años y el barrio era un infierno. Se escuchaban gritos,
alboroto, todo era una alegría tremenda.
-Él venia a
casa a boxear con mi hermano Humberto, hacían guantes….
-Después lo
hemos visto en el barrio, cuando venía a una casa de uno de los muchachos, pero
ya estaba desinflado. Fue muy triste su muerte, Murió por tuberculosis, porque
en Estados Unidos, lo hacían subir y bajar de peso y pelear en cuatro
categorías…
-Fue muy
triste…muy triste…
-¿Te
acordas cuando íbamos al Boxing Club El Coraje, que estaba en la calle
Murguiondo, esquina Bragado?
-Éramos una
cantidad de jóvenes que íbamos hacer guantes todas las tardes… Vos ni te
movias, parecido a lo que hacías en los Dandys….
-Y cómo me
iba a mover si tenía ese bicho pesado
encima que tenía que hacer mover sus brazos…
-No te
quejes que lo había hecho yo…
-Que lindo
eran los corsos en el barrio. Eran una locura, una euforia tremenda…
-Che,
paremos que parece que somos tipos de 70 años hablando así…Yo, venía a proponerte
algo.
-¿Qué? Desembucha…
-¿Te acordas de ese personaje que hice para “Berretin”?
-¿La del detective chino?
-Esa. Tengo ganas de hacerla de nuevo para una de las
revistas de la editorial. ¿Te animas a escribir algo?
- ¿Yo?
-Sí, vos…
-Claro, solo que te vas a tener que llenar de paciencia. La
voy a escribir en tiempos libres que tenga en la changa de albañil…
-Mientras no me escribas el manifiesto de Carlitos…jajaja…
Con la mirada sellan el acuerdo. Esa misma mirada que tuvieron
cuando descubrieron en una ventana del barrio a Gardel con su “Volver”.
Pipiolo, está feliz, de que su amigo, se sume a la aventura de contar
historias. Él como Rafael, fueron muy importantes en su deseo de ser dibujante. Con Albertito Santamaría, iban a los
almacenes y mientras chamuyaban con los dueños o compraban cualquier pavada, se
llevaban pilas de papel de estraza, esa que tenían para envolver. Se lo metían
en la ropa y con ese papel dibujaba. La nostalgia le humedece el corazón. El
cielo les arroja sobre la vereda un puñado de estrellas. Se quedan pitando un
cigarrillo, con el humo que los rodea, acróbata que camina en las alturas de
los sueños. Sus sueños que ya no están tan lejos. Arde el fuego en ellos. La
noche se llena de signos luminosos, de recuerdos por venir.
Fuente: Audios de la
charla entre Alberto Santamaría, Alberto Breccia y Carlos Mamud, en Mataderos
en 1991

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