lunes, 10 de marzo de 2025

Alberto Santamaría: amigo y guionista de Mu-Fá

 

Por Pavla Ochoa

 

De pibes fueron felices. Tiempo de juntar fuerzas pa repecharle a los días. Y ahora están ahí. El frio de la calle apuñala las almas. La noche eterna, los absorbe en su inacabable bostezo de vida. Nadie los advierte en la ciudad febril y apresurada. Son hijos de la Republica del Musculo. Tierra de obreros y sacrificio pa pelearle a la mishiadura. Ahí están, con nostalgia reciente, riendo de ese reciente pasado:

 

-Bata ¿te acordas todo lo que hacíamos de pibes?

 

-Claro, como no me voy acordar…vivíamos pobremente, pero hacíamos nuestros baleros, nuestros zancos….

 

-Jugábamos a las bolitas….

 

-Nos divertíamos mucho ¿Te acordas cuando vino el circo Campos?

 

-Si…revolucionó al barrio, como cuando peleaba Justo Suarez.

 

-Claro, me acuerdo…teníamos 12 años y el barrio era un infierno. Se escuchaban gritos, alboroto, todo era una alegría tremenda.

 

-Él venia a casa a boxear con mi hermano Humberto, hacían guantes….

 

-Después lo hemos visto en el barrio, cuando venía a una casa de uno de los muchachos, pero ya estaba desinflado. Fue muy triste su muerte, Murió por tuberculosis, porque en Estados Unidos, lo hacían subir y bajar de peso y pelear en cuatro categorías…

 

-Fue muy triste…muy triste…

 

-¿Te acordas cuando íbamos al Boxing Club El Coraje, que estaba en la calle Murguiondo, esquina Bragado?

 

-Éramos una cantidad de jóvenes que íbamos hacer guantes todas las tardes… Vos ni te movias, parecido a lo que hacías en los Dandys….

 

-Y cómo me iba a mover si tenía ese bicho pesado  encima que tenía que hacer mover sus brazos…

 

-No te quejes que lo había hecho yo…

 

-Que lindo eran los corsos en el barrio. Eran una locura, una euforia tremenda…

 

-Che, paremos que parece que somos tipos de 70 años hablando así…Yo, venía a proponerte algo.

 

-¿Qué? Desembucha…

 

-¿Te acordas de ese personaje que hice para “Berretin”?

 

-¿La del detective chino?

 

-Esa. Tengo ganas de hacerla de nuevo para una de las revistas de la editorial. ¿Te animas a escribir algo?

 

- ¿Yo?

 

-Sí, vos…

 

-Claro, solo que te vas a tener que llenar de paciencia. La voy a escribir en tiempos libres que tenga en la changa de albañil…

 

-Mientras no me escribas el manifiesto de Carlitos…jajaja…

 

 


 

 

  

Con la mirada sellan el acuerdo. Esa misma mirada que tuvieron cuando descubrieron en una ventana del barrio a Gardel con su “Volver”. Pipiolo, está feliz, de que su amigo, se sume a la aventura de contar historias. Él como Rafael, fueron muy importantes en su deseo de ser dibujante.  Con Albertito Santamaría, iban a los almacenes y mientras chamuyaban con los dueños o compraban cualquier pavada, se llevaban pilas de papel de estraza, esa que tenían para envolver. Se lo metían en la ropa y con ese papel dibujaba. La nostalgia le humedece el corazón. El cielo les arroja sobre la vereda un puñado de estrellas. Se quedan pitando un cigarrillo, con el humo que los rodea, acróbata que camina en las alturas de los sueños. Sus sueños que ya no están tan lejos. Arde el fuego en ellos. La noche se llena de signos luminosos, de recuerdos por venir.

 

 

 

 Fuente: Audios de la charla entre Alberto Santamaría, Alberto Breccia y Carlos Mamud, en Mataderos en 1991

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