viernes, 28 de febrero de 2025

Los gatos de Breccia

 Por Pavla Ochoa


“Todo buen dibujante debe tener gatos. Alberto Breccia, que fue un maestro, decía que cuantos más gatos tengas, mejor dibujás. Tenía 14...”

Carlos Nine

 

Nada volverá a ser lo que era. La casa está diferente. Irma, no para de extrañarlo, pero otra parte de la familia, los integrantes felinos, también.

Extrañan a ese hombre, puntilloso, muy ordenado, muy esquemático y amante de la limpieza en su hogar. Extrañan ese amor que se manifestaba en esas manos cuadradas, enormes, toscas. Manos de tripero.

Ellos, solían dormir bajo los rayos de sol que traspasaban el ventanal, que daba al jardín del fondo. Él los amaba, eran parte de sus días.


La rutina comenzaba temprano a la mañana cuando Alberto, se levantaba. Tomaba unos mates con su compañera de vida y antes de subir a dibujar a su estudio, les preparaba la pajarilla de bofe. Luego se las servía a cada uno en su plato, y ese olor que invadía la casa era la señal para que coman. 

Ya en su taller, los tangos en la radio, el humo de cigarrillos, los mates y ellos caminando por la mesa de trabajo, era la moneda de cada jornada en Haedo.  Ellos y Alberto, se entendían.



A él le gustaba acariciarlos, dibujarlos en su tiempo libre. Lo hizo siempre. Con la primera camada de felinos ; Mariano, Malvina, Pata Tubito y el gato negro de su hijo Enrique. A Pipiolo le gustaba mucho dibujarlos.  A “Mariano”, uno de sus favoritos que tenía como 20 años y que era de Cristina,el prócer de la casa,  lo dibujo una vez, de espalda haciendo kata con su panza que no paraba de crecer. Se divertía mucho con ellos. Con esta nueva camada, también se divertía. Trabajaba con ellos y luego bajaba a comer al mediodía y les dejaba otro poco de comida en sus platos, una vez más.  El amor que se tenían era muy grande. Les limpiaba todo, los cuidaba, era casi una manía recíproca. Si no estaba alguno, durmiendo sobre la silla, y si lo había, elegía otra, para no molestarlo. Los adoraba.



Llegó a tener alguna vez, diecinueve esu casa, en los últimos años, solo ocho. Fueron su familia. Quizás ahí reside la causa de lo que está sucediendo después de ese triste miércoles 10 de noviembre. Luego que Pipiolo, falleció murió una gata. Cuando fue el veterinario, determinó que la causa fue un paro cardiaco. Al otro día otra gata murió y así murieron casi todos, cada día. Solo sobrevivió; Margarita. Irma, no tiene duda, la causa es el dolor que le causó la muerte de Alberto.




La silla esta vacía, en el estudio de trabajo. Nada volverá a ser lo que era.

Nada.

 

 


Fuente: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-26188-2012-08-20.html

 




sábado, 22 de febrero de 2025

Lito Fernández y una enseñanza de Alberto Breccia

 Por Pavla Ochoa

 No puede ocultar que le gusta que Alberto, le corrija muchas cosas de su trabajo. Cada clase en la Panamericana, es como tener a su ídolo, solo para él. Como escuchar a su propio viejo:

-Lito, esta oreja está mal. A mí no me vas hacer esta oreja que parece un sandwich de miga …hace las cosas como se debe…

-Bueno, Don Alberto- le respondió colorado de la vergüenza el joven aspirante a historietista.

Por detrás de ellos dos, se escucha la risa de Rubén Marchionne, que no puede contenerse de lo que está viendo, Breccia, sin dar vueltas le dice en voz alta:

-¿Vos de que te reis?

-No …yoo…- el joven, se pone tan nervioso que no puede darle cuerpo a ninguna frase con sentido.

El salón se queda en silencio. Quizás por el cagazo que genera su autoridad. Lito, para romper la tensión, agarra una revista Columba, y en una de las páginas de una historieta se anima a opinar:

-Mira que cagada esto…

-¿Vos sos capaz de hacerlo?- lo desafió muy enojado, Alberto-  Anda a saber que le estaba pasando a este tipo cuando dibujo estas páginas. Pudo haber estado con fiebre y tenía fecha de entrega que cumplir…Ustedes se van a tener que romper el alma como los esclavos en la época de Roma, que los tiraban a los leones, así es la historieta. Luchando contra los leones y el público son los leones que no te van a perdonar una...

Lito, no pudo refutarle nada. Ahí comprendió lo que le está enseñando su maestro. Una lección que no va a olvidar nunca: ” No se debe criticar jamás un dibujo de un colega. Te puede gustar o no, pero seguramente el tipo dió todo en el tablero”.





Ese aprendizaje proletario, fuera de los manuales de las escuelas de arte, estaría muy presente en la carrera como dibujante profesional de Lito Fernández; "Ellos son trabajadores de la historieta". Una enseñanza que no lo abandonaría nunca.



Fuente; https://www.youtube.com/watch?v=g1tO9bMfR_I&t=4074s


miércoles, 19 de febrero de 2025

Autorretratos en la madrugada para calmar el dolor

 Por Pavla Ochoa


Miércoles 1 de noviembre de 1993- Haedo.

 

Está sentado frente a una hoja en blanco. Solo la mira.

-Llegó Eduardo- lo interrumpe Irma.

- ¿Estaba por dibujar, Alberto?

-Siempre estoy dibujando…

-¿Qué estaba por hacer? ¿estaba pensando que dibujar?

-Sí… o resolviendo dificultades técnicas, problemas de composición …dibujar es mi vida.

-¿Y estos dibujos?- Le pregunta el visitante, señalando en la mesa algunas hojas sueltas.

-Los hago cuando me despierto a las 2 o 3 de la mañana con terribles dolores y me vengo acá y me pongo a dibujar. Este dibujo que tengo acá, lo hice anoche a las 2 de la mañana.





- ¿Y eso para que le sirve?  

-Suelo hacerme autorretratos con mucho dolor. Cuando se me pasa el dolor me vuelvo a dormir…

-¿Le calma el dolor?

-Sí, me calma. El dibujo es una medicina…




Eduardo se queda mirando esos dibujos del rostro de ese hombre de 74 años que tiene enfrente. Todos fechados y con hora. Todos con trazos violentos. Piensa en la idea de trasladar el dolor al dibujo como algo mágico. Y se dice a si mismo: “Si los paleolíticos dibujaban el venado y lo capturaban… ¿Por qué no puede tener esa magia, Alberto?  Ahí entiende que esos autorretratos no son una simple ilustración, sino que tiene una intención. Él interioriza su dolor en la espalda, dibujando.

Se queda mirándolo, sin decirle nada. Hasta que Pipiolo, le interrumpe el silencio, como si adivinara lo que está pensando; “Sigo dibujando y moriré dibujando". Y cambiándole el tema, le dice: “¿Qué trajiste para nuestro trapicheo?". Avanzando en ese intercambio de libros y folletines que hacen cada vez que se encuentran.

Eduardo se lo queda mirando. Durante décadas, lo siguió mirando.





Fuente: Charla de lx autorx con Eduardo Orenstein- 09-02-2025

- Alberto Breccia; "El Hacedor" por Eduardo Orenstein para la revista: "Raf; Ilustración y Diseño"- Ediciones de la Urraca -1994


martes, 18 de febrero de 2025

El Vito Nervio de "Chaupinela"

 Por Pavla Ochoa

Está ansioso de volver a trabajar con su viejo amigo de aventuras. A quien se le cruza, les dice; “Wadel es el primer guionista profesional ciento por ciento. Un hombre responsable que se toma muy en serio su trabajo y que está muy olvidado”.

La idea de volver a dibujar a Vito Nervio después de 14 años, lo invita a regresar gráficamente a una forma de hacer historieta. Un territorio que hace mucho no habita.

Cuando va de visita a la casa de Almagro, a pocas cuadras de Plaza Once y Boedo, lo primero que ve en la cueva de su viejo amigo, es una biblioteca que ocupa toda una pared, con miles de libros, revistas y recortes periodísticos.  Sabe que ese material de archivo, le despierta la imaginación creativa. Pero, no puede callarse al ver en otro muro, los cuadros de José Luis Salinas y Emilio Cortinas, con la firma de ambos:

-¿Para cuándo pones algo mío ahí?  - y comienza una carcajeada infinita, llena de amistad.

Al rato, comienzan a cranear la nueva peripecia. Se sorprende cuando Leonardo le dice:

-Está vez, Vito, va a ser más viejo…casi como nosotros…

-¿Te parece?

-Viejos, pero no obsoletos. Ahora a los historietistas se le han subido los humos a la cabeza. A toda costa pretenden considerar la historieta un arte. Para mí se trata de un simple entretenimiento.

-En nuestros tiempos, por suerte, no éramos vedettes. Éramos laburantes, que hacíamos un trabajo muy oscuro, sin transcender. Ahora no sé porque misterio, se ha convertido en algo que nos reportean por lo que hacemos.



Se ríen del intercambio de ideas. Pero vuelven a lo suyo. Para Alberto es un desafío volver a Vito.  Es volver a la línea clásica de su dibujo. Piensa que, si alguna vez le sacó el jopo y le brindó otras


características al personaje, ahora lo va a tener que hacer como un abuelo canoso que ahora dirige una Academia de Criminología y que tiene una hija; María de Los Ángeles y un nieto de 10 años; Cacho. Es evidente que el tiempo ha pasado para el detective como para ellos mismos.




Al tomar apuntes de la aventura, se da cuenta que Leonardo está usando una estructura argumentativa que ya hicieron en el pasado. No importa. Siente que la nostalgia está hecha historieta. Pero que lo importante es que vuelve a ser camarada con ese tipo con el que compartió muchos años de laburo, codo a codo. Tiempos de mishiadura, de pelearle a la vida.




Ahí están, haciendo nuevas aventuras para la nueva revista “Chaupinela”. No los convence que los originales van a tener la instancia de guía de color, pero ya vivieron esa angustia con la publicación de Vito Nervio de la Editorial Esquiú- Difusión. En las cinco aventuras republicadas, los cuadritos eran extremadamente pequeños, el dibujo desaparecía como manchas en el colorido de la editorial católica.  En esos años, había que hacer todo para pucherear. Y ahora, es la misma milonga de siempre. Solo que el tiempo pasó velozmente para ambos. Pero otra vez les toca hacer respirar a Vito, que como ellos, sigue  pa' adelante. Siempre pa' adelante

 

 


lunes, 17 de febrero de 2025

Entrevista con Gerardo Canelo

 

Por Pavla Ochoa

Gerardo Canelo, es un trabajador del lápiz. Un dibujante que acompañó a muchas generaciones con su “Rocky Keegan” o “Alan Braddok”, entre otros personajes editados en las revistas de Editorial Columba.

En 2018, los restos de su primera historieta profesional, fueron encontrados en una cueva que sirvió de búnker para soldados argentinos durante la Guerra de Malvinas. Las páginas resistieron allí por 36 años, en una trinchera ubicada al noroeste de donde se produjo la batalla de Tumbledown. Lo sucedido, muestra la importancia de haber tomado la decisión de trabajar haciendo historietas y de buscar llegar a la mayor cantidad de gente posible, porque la historieta es parte de la cultura popular.

Podríamos hablar de infinitas cosas relacionadas a la historieta con él.

Gerardo, es una persona que tiene un inmenso archivo gráfico en su casa. Pero, en esta entrevista que amablemente, accedió el dibujante, nos vamos a centrar en algo que me llamó la atención en sus redes sociales;  la Cuarta Bienal del Humor y la Historieta en Córdoba de 1979, donde Canelo, sacó históricas fotos de Alberto Breccia con Moebius y otros artistas.

 Ese registro fotográfico me dio mucha curiosidad, y aunque por momentos sienta que estoy desaprovechando la oportunidad de hablar con quién leí de pibx en las primeras Nippur Magnum de su propia carrera como profesional, tengo la certeza de que es la primer conversa y no la última, en la  que podamos tener con alguien que habla y transpira historietas.



Gerardo es tan honesto y tan generoso, en lo que hace y dice, que cuando me envió por mail las respuestas a mis inquietudes, me señaló; “Estoy seguro que no soy el indicado para sumar datos importantes para conocer más sobre la personalidad de Alberto Breccia, pero debo, ante tu inquietud, colaborar en lo que pueda”. Y en algo se equivocó este quemero de corazón, es que justamente si aportó mucho en darle cuerpo a la historia de esas fotos y a la vez, también generó pinceladas de sus inicios en este oficio.

Les dejo con esta pequeña entrevista con Gerardo Canelo:

 

-¿Cuándo conoció a Alberto Breccia?

- Debo decirte que primero seguí como lector su carrera. Vito Nervio me tenía como un seguidor de sus aventuras en la revista Patoruzito. Más tarde me atrapó con su Sherlock Time en Hora Cero. Con ese personaje consiguió Breccia atraparme cada vez más capítulo a capítulo y asombrándome con el capítulo con escenario en la Antártida. Desde ese momento quedé distinguiendo sus colaboraciones en aquella editorial Frontera. Me llegó el momento en que pude anotarme en la Escuela Panamericana de Arte y fue a principios de la década del 60, quizá esperando llegar a ser alumno de Breccia, cosa que no se dio ya que aquella escuela iba cerrando. Por esos años la historieta en Argentina, al cerrar la Editorial Frontera de los hermanos Oesterheld, casi quedaba reducida a lo que publicaba la Editorial Columba donde creo que Breccia nunca colaboró. Los dibujantes estrella de las revistas de Frontera fueron emigrando con sus colaboraciones hacia Europa. Entre estos dibujantes se encontraba Alberto Breccia.  Cada tanto yo podía comprar alguna publicación italiana con sus dibujos. Ya llegamos al año 1970 y Alberto Breccia y Ángel Borisoff abren el Instituto de Directores de Arte (IDA) donde no concurrí.  La editorial Yago continuó con la publicación de la revista Misterix donde aparecían los dibujos de enormes maestros del dibujo de ese momento, entre ellos Breccia con su Mort Cinder. Otros colaboradores de esa revista eran Hugo Pratt y Arturo del Castillo. Por ese entonces yo trabajaba como empleado administrativo, nada que ver con la historieta, pero después de muchas idas y vueltas pude comenzar a publicar en Columba. Y llega en 1979 la Cuarta de las fenomenales exposiciones de la Historieta y el Humor Gráfico en la ciudad de Córdoba donde fuimos como invitados varios dibujantes de Columba.

-¿Cómo fue compartir la Bienal de Córdoba con él?

- Hasta ese momento nunca había yo estado cerca ni haber cambiado alguna palabra con Breccia. Tampoco pude hacerlo durante esa exposición. Pero hubo una excursión para los que asistíamos a la exposición, creo que a Colonia Caroya , por la mañana y viajando en ómnibus, me acerqué al Maestro y le pedí una firma en mi cuaderno donde los maestros que asistieron a aquella exposición me hacían algún dibujo o simplemente una firma. Breccia, que viajaba junto a su hija Patricia, no solamente me hizo una firma con dedicatoria, sino que me regaló el dibujo de su caricatura,  que guardo con cariño.






-Recuerda el momento de esa foto que le sacó a Breccia? Se le consulto porque se ve la buena predisposición de él para posar para la misma.

Durante esa misma excursión y creo que fue en Villa María, en un convento religioso donde sí pude acercarme a él y tomarle las fotos con Moebius, Mordillo y Zanotto. El mismo día Breccia accedió a que Héctor Bellagamba me tomara una foto junto al Maestro. Grato recuerdo. Hasta allí lo de la exposición de Córdoba. Aquella exposición, que tuvo bastantes desencuentros entre los grupos de, por lo menos tres de las editoriales invitadas, es cierto que fue realizada en plena dictadura, pero yo, quizá inocentemente, no tengo dato que pinte lo siniestro de esa etapa. A esa exposición asistió Solano López, autor de El Eternauta pero su presencia fue silenciada por las crónicas de los diarios de la época. Claro que debe haber entretelones de los que no fui testigo.  Guardo, sí, varias notas periodísticas de ese evento.  Creo haber participado en esa exposición casi como un recién arribado al gremio gráfico.


 


-¿Qué significa Breccia para la historieta?

- Breccia es uno de los grandes pilares de la historieta que se editó en nuestro país. Y sumo a su condición de Maestro, que como otros profesionales del dibujo gráfico, él también dedicó buena parte de su vida a enseñar lo que habían aprendido mientras trabajaban y eso es un grado muy alto en eso que se llama dignidad.




-¿Qué anécdota recuerda sobre Breccia?

No tengo ninguna anécdota de algún valor ni nada que se le parezca relacionada con el gran Maestro que fue y sigue siendo Alberto Breccia.

 

Obviamente, Gerardo, brindó muchas anécdotas que sirven para seguir armando el rompecabezas “Breccia” que nos lleva a también mojarnos de la historia de la historieta en nuestras tierras.

 


viernes, 14 de febrero de 2025

Breves preguntas y respuestas con Carlos Nine

 Por Pavla Ochoa

 El primer intento de realizarle una entrevista a Carlos Nine sobre Alberto Breccia fue en abril de 2013. Ese día me fui a “El Cuchitril Del Surrealista Realista”, a uno de los encuentros que organizó la ADA - Asociación de Dibujantes de Argentina, para hablar de “Días de HUMOR”.

En esa ocasión Carlos iba a estar acompañado de Luis Scafati, para hablar de la revista HUMOR. Luego de la charla, me acerque para preguntarle si podía hacerle una entrevista y me respondió que había quedado muy cansado, que era mejor mandarle un mail con las preguntas. Me anotó su dirección de mail y quedamos en contacto.




Luego de mandarle las preguntas vía online , muy cordialmente y amablemente, Carlos me respondió; “Hola Pavla; Te explico.  hace poco hice dos reportes sobre Breccia, uno para Francia, otro para Sudamérica, varias de tus inquietudes esta contestadas en esos reportes. Te propongo, ya que padezco de una desesperante falta de tiempo, enviártelos para utilizar lo que te sirva y si queda alguna cosa suelta me lo preguntas por mail.  Te reitero, tengo muy poco tiempo. Aquí te mando el de Francia”.

Leí atentamente las dos entrevistas que me envió y luego le mandé solo tres preguntas, nomás, que me daba curiosidad saber. Ahora que las leo nuevamente, parecen sonseras, me hubiera gustado hacerle otras preguntas, pero es lo que salió.

Luego nos vimos en la Biblioteca Nacional, el 4 de septiembre de 2015, cuando junto a Lito Fernandez, Carlos Casalla y Sonia Olmo y Gianni Dalfiume, entregaban los certificados a los ganadores del V Concurso Nacional de Historietas; Alberto Breccia-2014”, de las que habían sido el jurado. Después de esa tarde, no lo volví a ver. 

 

El 16 de junio de 2016, nos enterábamos por Juan Sasturain la triste noticia de su fallecimiento ; "Me avisó Alicia Nine hace un rato que Carlos murió hoy después del mediodía".

De casualidad, volví a husmear mi viejo mail de HOTMAIL y encontré esas tres preguntas que le hice en ese mail que respondió el 4 de julio de 2013. Las comparto porque refleja ese trato de vecinos y amigos que sostuvieron Alberto Breccia y Carlos Nine:

 

-En la entrevista realizada por Jorge Boccanera en el libro “Entrelineas 2” remarcó la amistad entre Oski y Breccia, los define como dos tipos duros ¿Le toco sufrir en carne propia ese código alguna vez?

 No, ellos eran así, era su naturaleza.  A Oski lo pude ver, pero jamás pude hablar con él, todo lo que sé sobre carácter me fue relatado por una de sus mujeres, varios de sus amigos, y sobre todo por Alberto, con el que fueron grandes compinches de aventuras y borracheras memorables.  Con Breccia si tuve un tipo de vínculo muy estrecho porque yo lo veía como una especie de padre para mí.  Compartía totalmente su código, yo también soy bastante duro.

-Compartían con Breccia un género musical como el tango entre sus preferencias ¿Coincidían en algún autor o canción en particular?

 Fuimos con nuestras respectivas mujeres a ver varios espectáculos de tango, y recuerdo especialmente a Salgan y D´Elío, y a Virgilio Espósito cantando sus propios y temas mientras se acompañaba al piano.  Compartía con Alberto su gusto por la década del 40, aunque yo por ser coleccionista pongo más mis preferencias en la década que va del 20 al 30. 





-¿Analizaron la idea de trabajar juntos?

 No, nunca.  Discutíamos sobre estéticas diversas en el campo de la historieta, también sobre pintura, pero cada uno haciendo lo suyo.



jueves, 13 de febrero de 2025

Héctor

 Por Pavla Ochoa

Se le escapa una lagrima, al saber lo que le sucedió a Héctor.

 Su amigo, fue secuestrado, torturado y asesinado por organizarse y luchar contra el terrorismo de Estado de la dictadura cívica, eclesiástica, militar. Odia a sus verdugos, a quienes diseñaron esos tiempos de plomo.

Llora porque los recuerdos se asoman por la ventana de su estudio. La mirada abarca un horizonte desmedido. Con él vivió los años más duros que atravesó en su vida; la pobreza extrema y la muerte. En ese instante, nació la obra maestra de vanguardia de la historieta mundial; Mort Cinder. A diferencia de Sherlock Time, su primer encuentro, donde el escritor estaba desbordado de trabajo por la tarea de su propia Editorial Frontera, en ese trabajo por encargo para Yago, explotó la libertad creativa. Inesperada, infinita, eterna. 




Ahí trabajando, en el mano a mano, conoció la humildad de ese hombre que aceptaba todo tipo de correcciones o de indicaciones, cosa extraña en alguien que cambió la forma de contar aventuras en cuadritos . No solamente aceptaba correcciones de dibujantes que ya tenían en su espalda muchos años de oficio, sino también de los muchachos nuevos. Esta forma de ser de él,siempre le gusto a Alberto.

Es verdad que era imposible intentar un método de trabajo con Héctor. Porque justamente, diez minutos antes de que uno se sentara a la mesa de dibujo escribía el argumento, pero las aventuras que proponía eran de alto vuelo narrativo. Cuando Pipiolo se encontró frente a frente con sus argumentos , cambio su cabeza, su forma de dibujar.  Ese geólogo de formación, era un hombre dotado de una enorme imaginación. Para él la vida no eran tan simples, tan claras. No era todo; blanco y negro, sino que había matices grises. Los hombres podían ser al mismo tiempo, buenos y malos, hombres de carne y hueso, esa humanización está puesta en su trabajo.

Alguna vez, Alberto lo hizo enojar mucho con sus declaraciones, cuando lo catalogó de “cuentista excepcional”, pero no de “guionista”. Asegurando que con Héctor, había que hacerlo todo, porque escribía mucho y no se daba cuenta que en la historieta no se puede escribir tanto. Pero la verdad, es que siempre supo que, para hablar de historieta, debe hacerse desde la idea “del antes y después de Oesterheld”. Para Alberto, todos los guionistas posteriores son hijos suyos, él revoluciono la historieta mundial.



Tuvieron grandes peleas y pasaron por períodos de enemistad. Luego siempre había un reencuentro y un nuevo proyecto para hacer juntos.

El aire se vuelve pesado, insoportable, en el estudio de trabajo. Aunque se le doblan las piernas, no quiere sentarse, porque siente que la angustia no le va a dejar levantarse.  Le duele la muerte en manos de las bestias, de Héctor y sus hijas.  Siente que, en los últimos años, la ciudad se ha puesto hostil, se ha ido desdibujando. Siente que hay que combatir, resistir. Le duele ese hombre. Le hubiera gustado tener una amistad entrañable pero lamentablemente no tuvieron oportunidad de compartir muchas cosas.  Tendrá que quedarse con todo lo que recuerda. La noche le regala un bostezo de vida. Y un aprendizaje; “al terrorismo se lo enfrenta”. Habrá que crear un lugar. Abrir una nueva calle de la nomenclatura urbana.  Así como le enseñó Héctor, resistir ante las invasiones.  Comienza a garabatear en blanco sobre un fondo de tinta china, un dibujo, filoso que va a entrar con toda la fuerza de un rayo en la oscuridad. Todo lo que sale, deja ver a los carniceros de uniformes, los cuerpos lanzados al mar, la indiferencia de todo un pueblo ante una tragedia sin vuelta atrás.  Cada trazo es un puño cerrado que; "HACE ESTALLAR AL SILENCIO".

 

 

 


jueves, 6 de febrero de 2025

Breccia y los superhéroes

 Por Pavla Ochoa

No puede creerlo. El kiosco de diarios y revistas del barrio está siendo invadido por superhéroes yanquis. La Editorial Perfil, está publicando cuatro revistas de la norteamericana DC Comics y eso lo indigna. Siente que es como retroceder en el tiempo. Es volver a cuando le tocó hacer al Vengador Alado y estar atento a lo que hacía Bob Kane con su caballero de la noche; Batman.  O cuando, su amigo y familiar, Eugenio Zoopi, los calcaba para Columba, sumando a Superman, para que se publiquen en blanco y negro en El Tony. Pero, esos eran laburo para pucherear, para matar el hambre. Ahora siente que hay colegas, alumnos propios que superan a los yanquis.


“Es pura bazofia lo que están publicando, mucho superhéroe estúpido, mucho argumento comercial, argumentos remanidos, poca creatividad porque todo el mundo quiere vender, entonces recurre a fórmulas de fácil venta.  Los superhéroes son una cagada, que representan un país estúpido como es Estados Unidos”; le dice escupiendo bronca al diariero que lo mira y se ríe de verlo brotado.




Es una ametralladora largando datos, al ver el Año Uno de Batman;

-¿Quiénes son los creadores? ¿Frank Miller? Es mucho más creador Lito Fernández, a quien Frank Miller le saca bastante…

No puede parar de hablar;

-¿Mazzuchelli? Lo que él hace lo hizo Fernando Fernández hace cinco años… No hay creadores. Lo que tienen los norteamericanos es una gran infraestructura y una gran propaganda, que puede imponer productos que no valen tanto.

-Pero, Don Alberto, los pibes las compran, las leen….

-SÍ. Porque, así como nos imponen todos estos bodrios en televisión, porque son los dueños del planeta, pueden imponer sus historietas. Estados Unidos ha tenido grandes creadores, enormes creadores, pero se acabó, se acabó. A mí no me merece ningún tipo de respeto la historieta norteamericana.

-¿Y qué se puede hacer? El Tony o la Skorpio, casi ni se venden…

- Acá no ha habido cambios y no porque no haya dibujantes con talento, gente joven nueva que podría dar mucho. Sino porque el editor se mantiene en una línea muy pasada de moda que hace que se venda y lo que busca es un negocio. No tiene interés en promover nuevas generaciones de dibujantes. Argentina después de futbolistas lo que más exporta son historietistas.




Está enojado, no le importa nada. No le importa que Miller diga de él que es uno de sus mentores. Nada le saca esa bronca de ver esa invasión en los kioscos, en las mentes. Compra el Clarín, saluda y se va a la panadería a comprar una docena de facturas. Desayuna leyendo las noticias. Luego sube al estudio y se pone como siempre a dibujar.

 

 

Fuente: http://www.alberto-breccia.net/entrevista-per-comic-nacional/

https://www.youtube.com/watch?v=tOGWIVv0Gc0&t=390s