miércoles, 27 de mayo de 2015

Represión simbólica

Por Fernando Ochoa

En un partido de fútbol en la Ciudad de Córdoba, la policía obligó a bajar y quitar de la tribuna dos banderas que tenían la figura del “Gringo”  Agustín Tosco, emblema del sindicalismo combativo, forjador del Cordobazo. El hecho muestra la represión simbólica de un poder hegemónico que debe mantener el orden social de una sociedad regida por la lógica dominante de la propiedad privada.

















El hecho represivo/simbólico ocurrió el 26 de abril de este año en el estadio de fútbol Mario Alberto Kempes de Córdoba, donde se enfrentaban los clubes Alianza de Moldes e Independiente de Avellaneda. Entre los hinchas del humilde club Alianza de Moldes había dos banderas que hacían alusión a la figura de Tosco con leyendas simples y contundentesAgustín Tosco está con nosotros” y “Coronel Moldes. Tosco presente”. Esto hizo, que inmediatamente la policía de Córdoba ordenara retirar los trapos con el único argumento:“Es una orden del jefe del operativo de seguridad”, luego de lo sucedido, una voz de la institución represiva off the record señaló: “Siempre intentamos que no haya banderas con alusiones políticas, como con la cruz esvástica”. 

Ese accionar represivo fue la versión más real de  la policía del pensamiento, esa fuerza del orden que describió George Owel  en su novela “1984”. La organización Orwelliana se caracterizaba en el texto de  arrestar a los "ciudadanos" que "pensaban"  en cosas que iban en detrimento de las consignas del Partido que gobernaba : “El Gran Hermano te vigila…decían las grandes letras…Desde todas las esquinas (…) A lo lejos un autogiro pasaba entre los tejados… Era de la patrulla de policía encargada de vigilar a través de los baleones y ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de menos. Lo que importaba verdaderamente era la Policía del Pensamiento”.

 El hecho que sucedió en la provincia de Córdoba donde la policía desplega todas las semanas un enorme números de efectivos para realizar allanamientos y detener mayoritariamente a jóvenes de barrios populares, aplicando diferentes artículos del actual inconstitucional Código de Faltas y donde genera desde su brazo represivo constantemente victimas de gatillo fácil , no es menor, ni debe pasar inadvertido.

Entendiendo la manifestación popular como producción significante, el poder hegemónico debe controlar ese proceso simbólico, donde no es lo mismo la figura en una bandera de Ernesto Che Guevara, imagen vaciada de contenido por el mismo sistema,  que poner en escena nuevamente a Tosco, un protagonista de la jornada del 29 de mayo de 1969, donde desde ese momento hasta la actualidad la hegemonía ha querido instalar los sucedido a 46 años como el hecho maldito de un país burgués  y demonizar a todas las figuras de ese hecho histórico para la clase obrera. Tosco ingresa en ese mundo mitológico, donde  la figura de los mitos permitidos y lo prohibidos por el sistema  deben ser controlados para evitar la ebullición simbólica proletaria que ponga nuevamente en escena la lucha de clases.

El semiólogo, Elisio Verón, explica el significado del Mito: “Simplemente, es sinónimo de ideología. Y la ideología, lejos de haber desaparecido como han pretendido algunos, no es otra cosa que el sistema de significaciones que nutre los procesos de acción y orienta, en el mundo de hoy los movimientos sociales”. Esta definición nos ayuda entender como opera la represión simbólica, en nuestros tiempos modernos. Donde el poder hegemónico determina lo legal y lo subversivo en el mundo simbólico.

El sistema siempre va a controlar todos los procesos significativos de su mundo material y no dudara en poner el orden por el orden mismo, cuando crea que esta en peligro su control social. Desde las ideas del filósofo alemán Ernst Cassirer quien profundizó desde su pensamiento la idea que el hombre es un animal simbólico y determinó a los individuos su calidad de hombres, y por ende lo que los diferencia de los animales, es su capacidad de crear y descifrar símbolos, podemos tener una arista teórica que nos ayuda a entender el hecho represivo en esa tribuna de fútbol . En esta idea Cassirer se concentró en definir a la cultura como un todo indivisible. Un organismo creado a partir de símbolos que se crean en medio de la percepción y el entorno. Mediante los símbolos se crea una adaptación a la realidad, la cual, sin embargo, varía dependiendo de los individuos y de la época en que se encuentren.  Es por eso que la burguesía entiende que en este contexto actual es peligroso reivindicar a Tosco porque pone en primer plano a la rebelión popular de 1969 en Córdoba. 

En momentos en que los distintos partidos políticos del sistema burgués plantean la conciliación de clases  y no la lucha de clases, instalar la figura de Agustín Tosco, el dirigente obrero marxista más representativo, uno de los protagonistas del Cordobazo,  un enemigo de la burocracia, es decir su vida  entera dedicada a  la unidad de clase y al socialismo, lo que hace es poner en alerta al poder represivo del Estado sobre la inminente peligrosidad de la reaparición para la masa de esa emblemática figura política y a los sectores más populares tener esa sensación de que hay huellas en la lucha de clase a seguir en la actualidad.

Fuente:  http://www.veintitres.com.ar/article/details/32688/tarjeta-roja-a-tosco




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